Papás, es hora de tomar asiento; preferiblemente en las gradas. Te puedo prometer que esto es importante. Caminar durante los juegos en la línea lateral y dar instrucciones a tu hijo no lo va a ayudar. Considera este escenario. ¿Qué pasaría si tu jefe caminara constantemente afuera de tu oficina o lugar esperando a que hicieras el trabajo?. Quizás peor, ¿Qué pasaría si él o ella se la pasara de forma intermitente y se la pasara diciéndote cómo hacerlo?

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Por supuesto que ningún adulto quiere trabajar en un entorno como ese. Desafortunadamente eso es exactamente lo que hacen los papás cuando dan instrucciones desde la banca. Aquí están las razones:

Agregarás confusión al plan de juego.

El Coach ya armó una estrategia y les asignó a los jugadores sus tareas. Cuando gritas desde la banca, puedes terminar dando instrucciones que contradigan lo que el entrenador ha ordenado a los jugadores que hagan. Los atletas tendrán dificultades para enfocarse tanto en el entrenador como en los padres. No pueden hacer las dos cosas y tu debes decidir: ¿Quieres que tu hijo juegue y se divierta o esté pensando en complacer ordenes?

Podrías pensar: ¡El entrenador no hace su trabajo! Sin embargo, solo porque no grita constantemente no significa que debas hacerlo por él. Muchos entrenadores sienten que gritar constantemente a un jugador dificulta el desarrollo de un atleta durante los partidos.

Das un mal ejemplo de autocontrol.

Tu hijo aprende de autocontrol al observarte en la tribuna o banca. Su ejemplo de autocontrol, o la falta de él, será mucho más importante en el desarrollo de tu hijo que cualquier otro consejo que pueda tener en el juego. Además, si estás actuando y gritando a los entrenadores o árbitros ¿Qué impedirá que tu hijo haga lo mismo?. Si demuestra un espíritu deportivo deficiente a medida que crezca, tu hijo seguirá tus pasos.

Creas ansiedad.

Si te pones nervioso, tu ansiedad se extenderá a tu hijo. De nuevo, usemos la analogía del jefe. ¿Puedes hacer tu mejor trabajo con tu jefe sobre tu hombro? No claro que no. Él solo aumenta tu ansiedad mientras te esfuerzas por hacer tu trabajo; no es diferente para tu hijo. La presión, especialmente para un joven, puede ser un asesino de la confianza y una razón para abandonar el deporte por completo.

Estás obstaculizando el crecimiento de tu hijo.

Sé que sólo estás tratando de ayudar pero, en realidad, está frenando su crecimiento. Tu constante interferencia no le permitirá tomar decisiones y aprender por su cuenta. La mejor manera de ayudar a tu hijo esta temporada es invertir en un asiento cómodo.

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