La cohesión del equipo nunca se desarrolla de la noche a la mañana y requiere paciencia durante el proceso. Cada entrenador necesita conocer a sus atletas individuales antes de entender cómo funciona el equipo en su conjunto. Es importante reconocer el éxito, desafiar adecuadamente y asumir riesgos cuando el equipo ha establecido la confianza en sus líderes.

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Un coach que sigue la visión y fomenta la retroalimentación directa tendrá una mejor camaradería; esto se traducirá en los resultados deseados.

Ahora continuemos con los puntos restantes para poder hacer camaradas en un equipo infantil o juvenil.

Enfócate en la visión.

En cualquier empresa u organización exitosa siempre hay una visión y lo mismo aplica a los deportes. Los equipos pueden ser parte de una organización más grande o ser una representación de una escuela.

Establecer una visión sentará las bases para los entrenadores, el equipo y los jugadores. Un componente importante de esto es establecer objetivos direccionales a largo plazo. Esto definirá la cultura y las expectativas al construir un equipo cohesionado. Dentro de los objetivos a largo plazo, debe haber una variación en los mismos, en procesos y desempeño con base a los resultados.

Estos incluyen las victorias del equipo en un tiempo específico. Dentro de la misma inclusión están objetivos individuales y de equipo que el entrenador establecerá con sus jugadores.

Todos los entrenadores quieren tener éxito pero no alcanzarán el resultado deseado sin comprender el proceso que lleva lograrlo. Una visión debe aclarar el propósito del equipo, establecer un estándar de excelencia, inspirar entusiasmo y ser fácil de entender. Todos los líderes de cualquier equipo necesitan incorporar este mensaje. Si ellos no están conectados a través de sus acciones diarias, el equipo tampoco lo hará y, por lo tanto, carecen de un sentido de dirección.

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Fomentar un entorno seguro y lúdico.

Esto puede no ser una prioridad para la mayoría de los entrenadores cuando debería ser. En cualquier organización, si el entorno es todo trabajo y nada de juego, no se esperan grandes resultados. Esto se aplica especialmente al deporte.

Una pregunta importante para los entrenadores es ¿Cuáles son las principales responsabilidades cuando se trabaja con jóvenes? Esto no debería incluir el desarrollo de atletas superestrellas como objetivo general.

Los entrenadores tienen un papel difícil en el proceso de enseñanza. Esto no significa que desafiar a los atletas, promover el trabajo duro y las habilidades de enseñanza no pueden ser divertido. Sin embargo, para que un atleta pueda alcanzar su máximo potencial, debe esforzarse y tener amplias oportunidades de jugar tanto dentro como fuera del campo. Esto puede incluir la incorporación de varios juegos en las sesiones de entrenamiento que también se centran en las habilidades.

Por ejemplo, los juegos que incluyen carreras de relevos sirven como ejercicios de integración. Además, otros eventos deben organizarse fuera de los horarios normales de práctica; como cenas en equipo y otras salidas que promuevan interacciones sociales positivas. Los entrenadores que ven el juego como una pérdida de tiempo se pierden varios componentes clave de aprendizaje en la construcción de sus atletas.

Estos incluyen comunicación, habilidades sociales, un sentido de dar y recibir, paciencia, perseverancia y confianza. Al igual que los adultos que hacen malabares con sus responsabilidades, lo mismo se aplica a niños y adolescentes. Se benefician del tiempo alejado de la tecnología, la escuela y la vida personal para interactuar con los demás de una manera lúdica. El resultado final es un mayor compromiso con la misión del equipo y la claridad mental en el campo.

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