Si juegas algún deporte, sufrirás algunos golpes y lesiones. Es algo ocurre cuando te gusta competir y llevas tu cuerpo a su límite.

Como podrás imaginarlo hay lesiones más graves que otras y no importa si estás entrenando o compitiendo, pasa. Una lesión grave significa que te alejarás (sentido figurado) un tiempo del equipo para poder rehabilitar.

Las lesiones suceden. Lo mejor que puedes hacer es concentrarte y dedicar toda tu energía para recuperarte de la mejor manera, como también entendiendo el proceso.

¿Qué hay al respecto de las lesiones no tan graves? Esas lesiones con las cuales puedes jugar. Por lo general se pueden manejar por tu propia cuenta y no mermará tu desempeño en el campo.

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Aquí algunos consejos para que aprendas a lidiar con lesiones.

Haz una auto-evaluación.

Cuando sientes por primera una lesión, debes poner atención a la ubicación y la intensidad. Ya que esto dictará tus próximos pasos. En una escala de 1-10¿Qué tan fuerte es? Si es un 3 lo más probable es que puedas jugar. Si es un 7 y ves un moretón o sientes una inestabilidad tendrás que abandonar el campo/cancha.

Acude con doctor, terapeuta o el entrenador físico.

Independientemente de, si es una lesión leve o grave, un profesional médico debe controlarla. Esta persona es la que puede darte de alta o revisar paso a paso el tratamiento que necesites para lo que te haya pasado. Si no tiene acceso a un profesional médico, obtén una segunda opinión del preparador físico de tu equipo.

Recuerda que tu tienes el poder.

Nadie conocerá tu cuerpo mejor que tu. Si sientes dolor y piensas que puedes estar lesionado, no hay que sentirse avergonzado. La mentalidad de “Aguántate todo” no siempre funciona. Aunque tomar esta decisión puede hacerte sentir decepción.

No olvides ponerlo en perspectiva. Resistir el dolor te pone en un riesgo de empeorar la lesión. Dependiendo del juego, esto puede dañar más al equipo tanto en tu rendimiento momentáneo como en el largo plazo.

No te sobre-esfuerces.

Es normal y entendible que no quieras dejar de jugar; incluso para algunos perderse un entrenamiento es algo terrible. Es la naturaleza competitiva que existe en la mayoría de los atletas. Sin embargo, las lesiones requieren de descanso para recuperarse por completo. Incluso las lesiones menores te pueden dañar más de lo que piensas si no las atiendes.

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