Muchos padres estarán de acuerdo, de mala gana quizás, que hacen cosas que molestan a los entrenadores. Entiendo que nadie es completamente bueno ni completamente malo pero en esta ocasión decidí hablar sobre las cosas que los padres llegan a hacer y molesta a los entrenadores. Esto no sólo lo tomé de mi experiencia sino también preguntando a otros que han estado en este medio. Puede que después de leer esto replantees algunas cosas sobre la relación con los entrenadores.

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Gritarle a los niños desde la banca.

Los comentarios negativos desde la banca a los jugadores nunca ayudan. No importa si los padres están tratando de ayudar o simplemente desahogarse. Los jugadores los escuchan y los distrae de su juego. Esto sólo pone presión sobre los jugadores y minimiza el rendimiento.

Entrenar a los niños durante el juego, incluso si se hace a escondidas.

Es más común de lo que uno piensa el ver a un papá entrenando a su hijo el día del juego. No está mal el querer ayudar pero la mayoría de la veces los papás no están en el momento en el que se hace la planeación del juego. Esto hace que las indicaciones no vayan en el mismo canal.

Lo que hacen los padres en su propio tiempo con sus hijos depende de ellos pero en las prácticas y  los juegos el trabajo del entrenador es guiar. Esto no significa que no se pueda apoyar pero se debe respetar el rol de cada integrante del equipo.

Gritarle a los entrenadores desde las gradas.

¿No crees que el entrenador, que pasó horas y horas de su tiempo trabajando con el equipo de tu hijo, sabe cómo administrar el juego y llamar las jugadas?

“Vamos, entrenador, pase el balón !! ¡Vamos, entrenador, mete a Erick! Entrenador, ¿qué estás pensando? ¡Eso es una jugada terrible!”

No hay nada peor que los entrenadores de tribuna que siempre piensan que saben mejor que el entrenador real. No tienes que estar de acuerdo con su estrategia o filosofía, pero gritar desde la grada no hace más que irritar a los entrenadores.

Sacar a los niños de la práctica/juegos a la mitad de la temporada.

Los entrenadores trabajan con sus jugadores y dependen de los niños para jugar y practicar en ciertas posiciones. Cuando los niños se van esto perjudica al equipo. Las emergencias familiares son obviamente una excepción pero si tiene la capacidad de continuar con el equipo, háganlo. No solo ayudarás a tu hijo a continuar su desarrollo como jugador, sino que ayudará al equipo en conjunto.

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