Este artículo está dirigido a adultos que tienen edad para poder tomar. Si eres un menor de edad no debes consumir alcohol.

El rendimiento atlético y las bebidas alcohólicas son dos cosas no se llevan bien. Beber con moderación está “bien” para la mayoría de las personas con edad legal para hacerlo. Y estar en forma no significa que ya nunca puedes ingerir una gota de alcohol y que esto arruinará todo tu progreso; pero si realmente deseas mantener tu energía y tu fuerza física, debes limitarte a un mínimo de bebidas algún día del fin de semana. Esto es porque los efectos del alcohol, cuando se consume de forma excesiva, pone en riesgo no sólo el desempeño sino tu salud.

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Los efectos del alcohol en el peso.

 Existen tres macrnutrientes principales: proteína, cabrohidratos y grasas. Un gramo de proteína o cabrohidrato tiene aproximadamente 4 calorías; las grasas tienen 9. En el caso del alcohol tiene 7 calorías por cada gramo. Para que te des una idea, un ‘shot‘ de vodka tiene aproximadamente 100 calorías; esto es sin contar todo el refresco que viene en los mezcladores. Podemos asumir que el alcohol es calóricamente caro.

Una noche de cervezas pueden significar casi 600 calorías adicionales a tu consumo diario. Eso sin contar que la comida que ingieres al salir, casi nunca es sana.

El problema con las calorías que vienen del alcohol es que no se pueden almacenar como tejido adiposo o grasa. En este momento seguro piensas que esto es algo bueno; pues NO. Lo que realmente va a pasar es que todo lo que comiste anteriormente si será almacenado con tejido adiposo.

Otro problema es que engaña a nuestro cuerpo en cuanto a la producción de mayores cantidades de insulina. Lo que hace que nos de más hambre.

Otros efectos negativos.

Ya que tu cuerpo le da prioridad a deshacerse del alcohol antes de otra fuente de energía; no se absorben de la misma forma los nutrientes que ta comiste. Tu cuerpo tiene menor capacidad de sintetizar la proteína y esto hace que no crezca ni se recupere el esqueleto muscular. Así que todo tu trabajo del entrenamiento se está tirando a la basura y tampoco podrás entrenar a la misma intensidad por la falta de descanso.

Pasando a la parte del agua, el alcohol te deshidrata. La deshidratación disminuye la capacidad de nuestro cuerpo para realizar otras actividades como la reparación y oxigenación muscular, así como la reposición de glucógeno. Mencionando diferentes males, eres más propenso a los calambres y a la lesiones.

La testosterona, la hormona que se encarga del crecimiento muscular se ve afectada cuando ingieres alcohol. El hígado libera una sustancia que “mata” a esta hormona. Lo cual produce el anabolismo muscular.

Ser un atleta no necesariamente significa sacrificar todo. Claro que es normal ir a una fiesta cuando eres joven pero piensa en todo el trabajo que has hecho y como puedes arruinarlo si bebes excesivamente.

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