El atletismo es un componente crítico en el desarrollo del cuerpo y el cerebro de un joven atleta. Existen muchas ventajas por la construcción de hábitos saludables en la adolescencia. Tanto desde un punto de vista físico como mental. Una de las formas más significativas en que un atleta joven puede beneficiarse al participar en un deportes es la gran oportunidad que ofrece para aumentar la confianza en sí mismo (autoestima).

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Los adolescentes se enfrentan a muchos desafíos a medida que van creciendo. Tales como expectativas académicas altas, la presión de los compañeros y muchas otras fuentes de estrés. Sentir confianza en sí mismos y en sus capacidades es vital. Los entrenadores jóvenes comprendan esto y hacen un esfuerzo para usar su tiempo con estos atletas para aumentar su confianza, tanto dentro como fuera del campo.

Aunque cada niño es diferente, aquí hay algunas cosas que aprendí que los ayudan a aprovechar al máximo el deporte:

Identificar las fortalezas y debilidades de cada atleta para establecer una línea de base para el progreso.

Es importante que tengas la perspectiva del atleta sobre lo que ve como sus fortalezas y debilidades. Luego usa tus propios métodos de observación o pruebas para desarrollar una opinión. Será interesante ver si las dos opiniones son similares o diferentes.

Establezca metas junto al atleta para que se sienta responsable.

Es importante que se sientan comprometidos con sus objetivos porque es un objetivo que crearon.

Con atletas nuevos, este proceso tendrá que comenzar con el entrenador delineando los objetivos generales de rendimiento para la temporada. Es importante definir cómo planeas llevarlos allí para que puedan comenzar a ver cómo funciona el establecimiento de objetivos.

Eliminar las autoconversaciones negativas.

Cursi pero es cierto. Hay atletas que se obsesionan con una cosa que hacen mal y que no se dan cuenta de las cosas que hacen bien. Elimina las frases negativas como “No puedo”, “Nunca”, y las excusas que inventan. Simplemente diciendo “Intenta”.

Abordar sus preocupaciones.

Si un atleta está luchando o se siente cohibido por una habilidad en particular, dales un poco más de atención y exhibe cuando progresen. El deseo de desempeñarse bien frente a sus compañeros puede eclipsar su necesidad de retroalimentación positiva por parte del entrenador.

Reflexiona.

Al final de cada sesión, pide a tus atletas que reflexionen sobre lo que aprendieron o sobre lo que se enfocaron ese día. Puedes hacer preguntas como, “¿Por qué hacemos desplantes? ¿Cómo te ayudará a correr más rápido? y ¿Qué grupos musculares trabajamos? Esto refuerza las lecciones y ayuda a los atletas a reconocer su progreso.

Oportunidades de liderazgo.

Permite que cada atleta practique un poco de liderazgo. Por ejemplo al liderar los estiramientos al final de la práctica, o evaluar el rendimiento de sus compañeros y dar su opinión.

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