La fortaleza mental es una cualidad que tanto entrenadores como atletas valoran, y mucho. Sin embargo el definirla o determinar de donde viene no siempre es sencillo. Los atletas que son mentalmente fuertes son aquellos que nunca se rinden, son determinados y resilientes. Ya que son cualidades intangibles es difícil medir que tanto tienes de esta cualidad.

Antes de continuar me gustaría preguntarte: Para ti ¿Qué es fortaleza mental? ¿Es una habilidad?

También te puede interesar: Hábitos que necesitas para mejorar tu juego mental.

Algunos Coaches piensan que la fortaleza mental no es ‘entrenable’. Simplemente es algo con lo que se nace. Otros entrenadores están convencidos que, con las herramientas correctas, un atleta puede desarrollar este tipo de fortaleza.

Definiendo la fortaleza mental.

Según el libro “Warrior Mindset“;

Fortaleza Mental (FM) es poseer, comprender y ser capaz de utilizar un conjunto de habilidades psicológicas que permiten la ejecución efectiva e incluso máxima, o la adaptación y la persistencia de la toma de decisiones y las habilidades físicas aprendidas en el entrenamiento y por la experiencia. La dureza mental se expresa todos los días, así como en situaciones críticas de alta tensión.

Lo que podemos deducir según esta definición es que es una habilidad que se puede aprender y entrenar.

Incluso se llega a pensar que gracias al uso de entrenamientos intentos y el mismo curso de la vida genera y potencializa la fortaleza mental.

A pesar de esto, los entrenamientos súper intensos (de esos que te hacen vomitar) no son la mejor forma de generar carácter o mentalidad en un atleta.

Si un atleta practica Beisbol, las rutinas de gimnasio por si solas no mejorarán su técnica de bateo. Debe ir a la caja y entrenarlo.

Ya que la fortaleza mental es una habilidad que se entrenar, debes estar en una situación donde puedas practicarla. Esta mentalidad NO está relacionada con el hecho insaciable de pelear, sino de capacidad de enfrentar retos y mantener la creencia firme en lo que estás haciendo sin importar lo que venga.

Los herramientas o cualidad que un atleta puede entrenar con métodos comprobados y mejorar, son los siguientes:

Control de emociones.

La capacidad de controlar independientemente la excitabilidad y la relajación del sistema nervioso central. Algunos atletas funcionan bien cuando estén ‘encendidos’, mientras que otros funcionan mejor en un estado más relajado. Cada atleta tiene lo que se denomina “O-ZONE” (en inglés, Zona Óptima de Excelencia Natural).

Hay una O-ZONE general donde tendrás tu mejor rendimiento pero las habilidades específicas/deportes/actividades pueden exigir un nivel óptimo diferente. El atleta necesita la capacidad de adaptar los niveles dependiendo de la situación que enfrenta.

Concentración.

Mantener atención de manera completa hacia una tarea sin importar el estrés es vital para un atleta. Existen diferentes técnicas de psicología deportiva que te ayudan a lograr esto.

Visualización.

Dar a un atleta las herramientas para visualizar el éxito específico de una tarea o deporte.

Promover una “presencia” mental en el gimnasio o campo de práctica puede elevar la motivación y el compromiso de un atleta. Ya se trate de 5 repeticiones de sentadilla o ejercicios de 2 minutos; los entrenadores deben armar a sus atletas con herramientas mentales adecuadas.

Self-talk.

Promover mensajes internos positivos sobre ellos mismos, su equipo, sus compañeros y sus capacidades para manejar problemas es crítico para la tenacidad mental.

Establecimiento de metas.

Enseñar a los atletas cómo fijar metas puede sonar simple; pero el impacto en la FM no puede ser subestimado. Aprender a desarrollar un sistema de puntos de control, fijar objetivos a corto y largo plazo y estructurar el desempeño como un camino hacia un punto final alcanzable ayudará a los atletas a desarrollar carácter.

Comentarios