Es importante decir que hay muchas formas de entrenar tu mente. Para este artículo hablaremos de como podemos usar el estrés físico para desarrollar fortaleza mental. ¿Estamos de acuerdo que el cuerpo y mente están conectados? cuando tu cuerpo se siente fatigado también tu mente.

Piensa la última vez que estabas haciendo un entrenamiento de fuerza o acondicionamiento. ¿Antes de terminar estabas 100% concentrado? Si no has entrenado bien y tu cuerpo se cansa, la calidad de tus decisiones se deterioran; cometemos errores y eso de alguna forma se puede considerar como “debilidad mental”.

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Durante el entrenamiento podemos practicar este tipo de detalles que marcarán una diferencia en el desempeño de nuestro juego. Aquí 4 maneras de entrenar tu fortaleza mental con ayuda de estrés físico.

Hazte un hábito de terminar los ejercicios fuerte.

Al final de el ejercicio o cuando estás agotado, es el momento en que es fácil perder las concentración. De cierto modo es natural darnos razones para reducir la velocidad o la intensidad. Nos decimos excusas pero estas son insidiosas. Una vez que te dejas llevar por una de ellas, otros malos hábitos pronto aparecerán.

Tener la disciplina para resistir ese impulso es la forma de construir la fuerza mental.

La habilidad de terminar fuerte los ejercicios es rara. Haciendo esto sobresaldrás del grupo y a tu Coach le encantará.

Haz el acondicionamiento al final.

La parte de la condición es aquella que sabemos que es importante pero no siempre nos gusta hacerla. No en todas las ocasiones será divertido, en especial cuando ya estas cansado. Es por esto que incluir un ejercicio de acondicionamiento al final del entrenamiento, es una gran herramienta para desarrollar la mentalidad.

Debes obligarte a olvidar que estás cansado y llevar tu cuerpo al límite que tu mente establece. Puede que lo odies en un inicio pero cuando estés compitiendo, verás los resultados.

Mantente responsable de tu plan de entrenamiento.

Un plan de entrenamiento sólo vale la pena si lo sigues. Puede ser tentador cambiar algunos ejercicios sobre todo cuando estás cansado; en especial si es uno que odias. No siempre tendrás que hacer lo que te gusta, pero debes hacerlo.

Tu plan de entrenamiento debe ser tratado como una santa doctrina y seguirlo rigurosamente. Hay una razón por la que se eligió ese cuando se estaba elaborando. No dejes que las excusas se interpongan en lo que debes hacer.

Entrenar tu mente no tiene que ser algo separado del entrenamiento físico. Intenta incorporar estos 3 puntos y mira los resultados.

 

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