Todos sabemos que sólo un pequeño % de atletas jóvenes termina jugando para una universidad o a un nivel profesional; sin embargo la mentalidad sigue siendo “más es mejor”. He escrito diversos artículos sobre lesiones, sobre entrenamiento y agotamiento en niños cuando son “empujados” a su máximo nivel.

Cualquier padre y entrenador quieren que si hijo/jugador tenga éxito y alcance el máximo nivel pero los momentos de enseñanza más importantes, a menudo se descuidan. Tendemos a medir el coaching de calidad por el conocimiento técnico y táctico asociado con un deporte específico.

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Lo que separa a un buen entrenador de uno excepcional es la capacidad de ayudar a los jugadores a aprender más allá de los logros en el campo de juego.

En Psicología del deporte, un término de fortaleza mental se usa para describir cómo un individuo puede adaptarse a la adversidad mientras mantiene su rendimiento. El bienestar emocional afecta significativamente el progreso y el rendimiento en los deportes. Pero ;¿Cuánto de lo que se enseña a través de la psicología del deporte también se puede aplicar a la vida cotidiana?

La mayoría de los jóvenes practica deportes para satisfacer sus propias necesidades individuales de:

  • Socialización
  • Pasar tiempo con amigos
  • Sentirse parte de un equipo
  • Divertirse

Los niños y niñas tienen diferentes razones por las que les gusta jugar en diferentes etapas de su desarrollo. Si el entorno creado por sus líderes no satisface esas necesidades, lo más probable es que el joven atleta renuncie.

Estadísticamente, una pequeña porción jugará más allá de la preparatoria. Por lo tanto, los entrenadores y los padres deben pensar cómo sus atletas sacarán el máximo provecho de su experiencia. Todos los niños y adolescentes deben aprender estas seis habilidades mientras practican deportes juveniles.

Confianza.

Es un término delicado que puede arruinarse o fortalecerse según la experiencia de un niño pequeño. Todos los atletas necesitan ser evaluados para saber dónde están actualmente en el nivel de habilidad y no se les pide que cumplan con las expectativas que están más allá de su capacidad.

La confianza también se inhibe cuando a los jugadores se les grita. Ningún individuo, incluidos los adultos, maneja bien el abuso verbal, por lo que los gritos constantes destruirán la autoestima. Las fortalezas deben usarse para reforzar positivamente y las debilidades utilizadas como momentos de enseñanza para la mejora. La mentalidad de los padres y entrenadores debe estar enfocada en el proceso en lugar de en los resultados. Un atleta que siente una sensación de éxito por lograr cosas en el campo de juego llevará la misma sensación fuera del él.

Compromiso.

A menudo se subestima con la generación actual (millennians). Muchos jóvenes abandonan rápidamente algo cuando surge una situación desafiante o cuando sus padres no están contentos con el tiempo de juego.

Los atletas que participan en deportes deben entender la importancia de ser parte de un equipo y cómo sus comportamientos impactarán a los demás. Es más probable que los atletas que están comprometidos con su equipo se comprometan con cualquier tarea individual y grupal en la que estén involucrados fuera de los deportes.

Estos han aprendido la importancia de la dedicación para completar una tarea y la sensación de lograr algo. Esta mentalidad será crucial cuando surja la oportunidad de ingresar a la universidad o cuando compitan por una posición laboral. Los atletas comprometidos nunca se darán por vencidos a la primera que se enfrenten a un desafío.

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