Si tienes un atleta en la familia que ama un deporte, le encanta competir y le encanta ganar, puede sentirte inseguro como padre a la hora de manejarlo. Ser muy competitivo significa que un niño juega duro, se toma el juego en serio y odia perder. Todas son buenas cosas para un atleta pero muchos niños pueden ser demasiado duros consigo mismos. Si tu hijo es uno de los que toma la competencia muy en serio, seguro has sentido los consecuencias. Es difícil ver a tu hijo golpearse a sí mismos cuando no están contentos con su desempeño.

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Después de varios años en el deporte aprendí que no puedes convertir a tu niño competitivo en uno a quien no le importa el juego. Sin embargo, puedes evitar agravar su frustración personal evitando estos errores:

No fuerce los consuelos después de un juego “malo”.

No lo tomes personal. Tu hijo no te está rechazando; simplemente no están de un humor abrazo.

No le muestres en que se equivoco después de un juego “malo”.

Un niño competitivo puede no ser receptivo cuando está molesto por su desempeño.

Lo mejor es dejarlos lidiar con su frustración al principio. Después da un retroalimentación positiva.

Cada niño es diferente y puede haber algunos que gustosamente escucharán. Por lo que obviamente un padre debe ser sensible al momento de receptividad de su hijo. A veces, lo mejor que puedes hacer mientras tus hijos meditan en el juego, es dejar que se enfríen.

No señales lo obvio justo después del juego.

“No estabas moviendo tus pies lo suficientemente rápido”. “Descuidaste el balón”. “¿No viste a ese jugadr abierto en la zona de anotación?”. Dale algo de crédito a tus hijos. Las posibilidades son bastante buenas, especialmente si son adolescentes, que ya saben lo que hicieron mal.

Y si no lo saben, va a llegar un momento en que te pueden pedir ayuda. Hasta entonces, deja que el Coach haga esa parte.

Incluso si tu hijo es más joven, es mejor buscar un momento en el que realmente esté escuchando. Quizás más tarde ese día mientras juegas con el o mientras ves la tele.

No ignores el problema por completo.

Tarde o temprano deberás discutir sobre ser duro consigo mismo.

Aprovecha los momentos en que tu hijo está en un estado de ánimo receptivo o cuando hablan el tema de la frustración. Aliéntalo a tener una memoria a corto plazo cuando se trata de un error.

Aprender a poner los errores en el pasado es un arte. Si quieres ser un atleta exitoso debes dominar tus emociones. Recuérdele que todos los atletas pasan por malar rachas.

Dale la oportunidad de trabajar en sus habilidades, ya sea con ayuda del Coach u otra persona o campamento. Ayuda a tu hijo a aprender que, en lugar de frustrarse cuando no van bien, debe esforzarse para trabajar más duro y mejorar. El trabajo como padres es escuchar, apoyar, animar, desafiar y algunas veces simplemente estar dispuestos a dejar que los demás ayuden.

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