Una de las habilidades que más importancia tiene en las competencias modernas es la velocidad. A pesar de que es una de las más difíciles de desarrollar, TE PUEDES HACER MÁS RÁPIDO. ¿Qué tan rápido? Bueno esta habilidad está limitada por tu genética. Sin embargo muchos atletas no están ni cerca de ese limite y esto se debe a que no entrenan de la forma adecuada.

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Aquí tres puntos que debes integrar en tus entrenamientos.

Mecánica.

Uno de los ejemplos que más utilizo con mis atletas es el de la dirección. Si una persona quiere ir de frente ¿Qué tiene que hacer? Pues avanzar hacia adelante. Si esta misma persona brasea hacia los lados está moviendo su cuerpo a todas direcciones menos hacia adelante.

A medida que se investiga la mecánica al momento de correr, se ha demostrado que es fundamental la forma en como corremos. De hecho, la forma en la que aplicamos fuerza hacia el piso marca una diferencia abismal en la velocidad que generamos.

Un atleta que piensa en ser más rápido NO SÓLO debe mejorar su técnica de sentadilla o un levantamiento para alcanzar su mejor potencial.

Si quieres correr más rápido, debes correr con la técnica adecuada. Mejorar la mecánica para acelerar o la postura te pondrá unos pasos adelante de los demás.

Fuerza.

La fuerza, al igual que la técnica importa. Recuerda que si quieres acelerar debes aplicar cierta fuerza sobre tu masa para poder hacerlo. Si una atleta quiere acelerar debe cargar en promedio 8 veces lo que pesa.

Se han hecho algunos estudios en los cuales si un atleta (dependiendo de su experiencia y edad) mejora su fuerza (23-27%) en sentadilla sólo mejorará su velocidad en 2-3%.

Aquí existe un punto importante que no debe pasarse por alto. Generalmente llegamos a pensar que mover o producir una gran cantidad de fuerza a una velocidad lenta nos ayudará a ser más rápido. Recuerda que correr rápido trata de aplicar una gran cantidad de fuerza a una velocidad rápida; de ahí la importancia de la fuera máxima y la potencia.

Es aquí donde el punto número 1 y número 2 (Mecánica y Fuerza) se relacionan. Una necesita de la otra para realmente convertirte en un atleta veloz.

Utiliza ejercicios en el gimnasio que te ayuden tanto en la fuerza como en la mecánica de carrera.

Movilidad.

Recuerda que tus músculos son algo parecido a ligas. Se estiran y se contraen. Si queremos aplicar una mayor fuerza debemos alongar esas ligas. El rango de movimiento es de vital importancia. Nunca he visto un atleta correr rápido que no pueda levantar las rodillas a una altura correcta.

Debes trabajar en la flexibilidad articular y elasticidad muscular. Esto además de mejorar la fuerza que puedes aplicar sobre el suelo, también reducirá la posibilidad de tener una lesión.

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