Mejorar tu velocidad debe ser uno de tus objetivos primordiales y para todo atleta. Este habilidad está limitada por la genética sin embargo se puede ser más rápido si se utilizan metodologías adecuadas. Una herramienta que nos ayudará a lograr esto son las bandas de resistencia. A continuación te explicaré porqué.

Entrenamiento de velocidad.

Uno de los beneficios de utilizar bandas de resistencia, es la “hiper-velocidad” a la cual un atleta se ve obligado a moverse. Esta velocidad es aquella a la cual él o ella no es capaz alcanzar por su propia cuenta. Este método de entrenamiento, generalmente se usa en atletas intermedios o avanzados y nos permite alcanzar altas velocidades.

El índice de desarrollo de fuerza se define como la velocidad a la cual un atleta puede generar fuera. Este es un componente vital del entrenamiento de velocidad. Ya que un atleta sólo puede usar la fuerza que él o ella es capaz de generar en cierto tiempo, debemos enfocarnos en la velocidad de los movimientos. Si a un atleta le toma 150 metros para alcanzar su velocidad máxima nunca ganará en 100 metros planos.

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De nada sirve el peso que un atleta puede cargar en el gimnasio si no lo puede convertir a fuerza para un movimiento atlético.

Cuando utilizas una banda de resistencia para hacer sprints, la banda jalará con fuerza al atleta. Lo que lo obligará a moverse más rápido de lo que está acostumbrado. Con el tiempo, este estimulo puede producir adaptaciones neuronales en las que el sistema nervioso central contraiga con mayor rapidez y fuerza las fibras musculares.

No sólo podemos usar ejercicios como arrancones, también podemos ocupar saltos para mejorar nuestra velocidad.

Cómo hacerlo.

Ya sea que cuentes con un cinturón o simplemente con la banda de resistencia; colócala sobre la cintura del atleta. Ya sea que se desplace lateralmente, atrás o adelante; tira de la banda para que el atleta sea sometido a este estímulo de hiper-velocidad.

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