¿Asistes a todos los eventos deportivos de tu hijo ? ¿Lo llevas a campamentos y clínicas? ¿Qué hay de practicar con él en el patio? Todo esto suena como algo bueno para los padres. Sin embargo existe una delgada línea entre los padres comprometidos  y aquellos que están demasiado involucrados. Estos padres a menudo “microadministran” a sus hijos, a pesar de que sólo pretenden ser padres cariñosos y comprensivos.

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Aquí hay algunas señales de que estás siendo un microadministrandor.

No dejas que falle.

Ningún padre disfruta ver a si niño fallar, pero solucionar constantemente sus problema evitará que aprenda valiosas lecciones. Recuperarse de un fracaso brinda a los niños la oportunidad de descubrir cómo pueden hacer las cosas de manera diferente en el futuro.

Lo ensaltas demasiado.

Sí, tu hijo necesita que lo empoderes pero a veces los padres en el deportes van muy lejos. Si lo/a alabas cada vez que hace algo, especialmente si ya lo ha hecho 1000 veces, tus palabras perderán su significado. Especialmente cuando realmente se necesita la retroalimentación.

Eliges todas las actividades de tu hijo.

Mira su horario semanal. ¿Todas las tardes y noches están llenas de actividades? Cuando un padre siente la necesidad de llenar de actividades a su hijo, es una señal de querer controlarlo. Esto le deja poco tiempo libre para ser un niño.

Tienes discusiones frecuentes con tu hijo.

Cuando discutes con tu hijo de 7 años acerca de desayunar o con el de 16 sobre el uniforme, es una mala señal. Los padres más maduros eligen sus batallas y cuando él/ella se da cuenta de que se está muriendo de hambre a las 11:00 de la mañana porque no desayunaba, aprenderá.

Discutes por el tiempo de juego.

Deje que tu niño(a) hable con el entrenador si él/ella está frustrado. Esta es su batalla, no la tuya.

Ayudas cuando no se te pregunta.

Muchos padres comienzan a solucionar problemas antes de que los niños tengan oportunidad de descifrar el problema. Algunas veces es mejor dar un paso atrás y esperar hasta que tu hijo pida ayuda. Si le dices rápidamente cómo solucionar el problema no desarrollará habilidades cruciales para resolver problemas.

Quieres todos los detalles de la practica.

Es natural ser una persona curiosa. Sin embargo, hay una diferencia entre preguntarle cómo fue la práctica e interrogarlo sobre cuánto jugó y qué dijo el entrenador. A menos de que sospeches una falta de seguridad u otro problema grave, no es necesario presionar a a tu por cada detalle de la práctica.

La próxima vez que sienta identificado con esto, pregúntate: “¿Esto ayudará a mi hijo a ser más independiente y desarrollar habilidades de liderazgo? Si la respuesta es no, tal vez sea el momento de dar unos pasos atrás y dejar que se las arregle solo.

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