Las hernias deportivas afectan a muchos atletas. Especialmente a aquellos en deportes que requieren un cambio de dirección, patadas o torsiones. Según algunos estudios, el 6% de todas las lesiones atléticas ocurren en el área de la ingle. Cuando la hernia ocurre, puede convertirse en algo crónico o un dolor abdominal. Los atletas pueden quedar inhabilitados por meses incluso un año si no se tratan de manera correcta. Cualquier preparador físico tiene un objetivo, evitar que sus jugadores se lastimen.

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Vamos a definir algunas cosas.

¿Qué es exactamente una hernia deportiva?

Como entrenadores, todos hemos oído hablar del término hernia deportiva, pero ¿qué es exactamente? Algunos creen que es un tirón en la ingle. Otros piensan que es mucha tensión en el abdomen. En realidad, potencialmente pueden ser ambos. Sin embargo es algo un poco más complejo.

Es una alteración del tejido conectivo que mantiene unidos algunos nervios y vasos.

Lo que hace compleja la situación,  es que generalmente los atletas tienen otras condiciones subyacentes que también están presentes. Como tendopatía aductora (desgaste del tendón), inestabilidad de la sínfisis del pubis (la pelvis se mueve demasiado) o choque acetabular femoral (FAI) ( la cadera no tiene movilidad adecuada debido a cambios morfológicos en los huesos).

Aunque el diagnóstico exacto es complejo, el resultado final es dolor abdominal e inguinal.

¿Pero por qué ocurren las hernias deportivas?

Si podemos entender el mecanismo de la lesión, podemos idear estrategias para evitar que ocurra en primer lugar.

El razonamiento de por qué ocurre esta lesión varía de persona a persona. Generalmente involucra tres cosas según la mayoría de los estudios y mecanismos de lesione:

  • Tensión y debilidad en los aductores y flexores de cadera.
  • Una mala movilidad en la cadera en los siguientes movimientos: abducción, rotación externa y extensión.
  • Debilidad en la espalda baja o parte posterior del core.

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