Como entrenador he tenido la oportunidad de ayudar a atletas jóvenes con su preparación. Con esto no me refiero a persona de 17 o 18 años de edad sino a niños de 15 o menos. Los atletas con los que llego a trabajar son aquellos que destacan en su deporte pero quieren llevar su entrenamiento a algo más serio o les falta poco para ser Top dentro de su equipo.

Con mi experiencia me he dado cuenta de algunas cosas que vale la pena compartir.

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Siempre tomando en cuenta que la planeación y periodización del entrenamiento está como base.

Entiende el punto de partida.

Un 80% de las veces, los atletas que tienen muchas aptitudes no han tenido un entrenamiento en forma. Esto significa que pueden haber atletas que tiran un pase de fantasía y no tener un balance correcto en el cuerpo. Un ejemplo es hacer una lagartija o una sentadilla, incluso pararse derechos. Con esto puedes tener un parámetro de donde comenzar.

El balance corporal no sólo es importante para un buen desempeño, también para evitar lesiones.

Existen patrones básicos de movimiento (como los que mencioné anteriormente) que deben ser incluidos en el plan de entrenamiento. Si no existe algún tipo de lesión o restricción debemos intentar ciertas variaciones.

Entrena las bases y no cosas específicas.

Cuando se entrena a un joven o niño a veces nos emocionamos con los ejercicios. Queremos ponerlos a hacer ejercicios que hacen los “pros” o cosas que vemos y pueden ser muy avanzadas. Algo que he notado es que los mejores atletas (en un nivel amateur) son los que están mejor desarrollados en el tema de la movilidad y la fuerza.

Antes de querer dar ejercicios específicos de un deporte piensa en ejercicios generales. Aquellos que mejoren su coordinación, espacialidad, elasticidad, equilibrio, flexibilidad. No importa si el deporte exige correr hacia adelante o atrás. Si se tiene una base sólida habrá progresos sólidos.

Manténlo simple.

Hay una frase que me gusta mucho; “Back to basics“. No necesariamente debes regresar pero si comenzar con algo sencillo. Entre más simple mejor. Es una regla que se encuentra en la forma de aprender. Cuando comenzamos con cursos de matemáticas no saltas directamente a calculo diferencial o integral. Aprendes a contar, después a sumar y así progresivamente.

Incrementar la coordinación en lo más sencillo mejorará la memoria muscular con el tiempo. Si logras tener buenas progresiones estarás tres pasos adelante de los demás.

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