Uno de los grandes problemas de los deportes a cualquier nivel, es la falta de entrenadores calificados y certificados. Algunas escuelas, equipos y clubes tienen la suerte de tener un entrenador capacitado pero son pocas y distantes. Generalmente cualquier tipo de planeación se deja al azar o ni si quiera se hace. Ahora gracias al internet se bajan practicas que, claramente no es lo ideal pero están un pequeño paso arriba de no planear nada.

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El entrenamiento se convierte en algo persona. Algo que los coaches hacían cuando jugaban el deporte. Al igual que en otros aspectos, como la escuela o la salud en las cuales sólo vamos con personas que validen su conocimiento, el deporte no debe ser la excepción.

Dicho esto, aquí hay unas cuantas reglas que se deben seguir en cualquier equipo.

No hacerle daño a nadie.

Bastante obvio.

No lastimes a los atletas ni a las personas que se supone que debes ayudar. Si un atleta quiere hacerse más fuerte pero está disminuido porque se lastimó la espalda haciendo un ejercicio con mala técnica, entonces el programa literalmente está haciendo lo contrario de lo que se supone que debe hacer.

En caso de dudas, reduce la intensidad. Comienza básico. Escucha los comentarios de tus atletas. Por lo tanto, esta regla siempre debe permanecer en primer plano al estar a cargo.

Comienza con el porqué.

“Start With Why” es una frase popularizada. Se refiere al hecho de que si entiendes por qué estás haciendo algo, estarás más motivado para hacerlo con pasión.

Todo lo que planees, programes, digas y hagas debe tener un sólido “por qué”. Esto te ayudará a evitar hacer daño y provocar una mayor aceptación de tus atletas. Sin embargo, “Porque lo hice cuando tenía tu edad” no es una razón sólida para que tus atletas realicen un cierto movimiento o ejercicio.

¿Qué es un sólido “por qué?”

Es algo que tiene un sustento estudiado, que puede ser cuestionado y es el óptimo de lo que se tiene en ese momento.

Debes compartir la razón por la que estás realizando ciertos ejercicios con tus atletas incluso antes de empezarlo. Eso los ayudará a entrenar con un propósito. También debes alentar a tus atletas a hacer preguntas sobre por qué están haciendo ciertas cosas.

Sé un entrenador que transforma.

Es aquel que genuinamente se preocupa por el desarrollo atlético y personal de todos y cada uno de los individuos bajo su cuidado. Uno que invierte tiempo en la construcción y conexión de relaciones. Simplemente está interesado en cómo el éxito de un atleta puede beneficiarlos y permitirles escalar.

Puede sonar simple, pero debes esforzarte por serlo. Invierte en los niños y ellos invertirán en ti y en tu entrenamiento. La mejor y más rápida forma de que tus atletas se comprometan es mostrar y demostrar que realmente te preocupas por ellos, su salud y su desarrollo.

Comienza de lo básico.

Probablemente hayas escuchado esto antes, pero es increíble cuántos entrenadores ignoran los conceptos básicos o simplemente los pasan por alto.

En mi experiencia, sobre todo con hombres, siempre querrán demostrar que ellos pueden más. Y eso no está mal, simplemente se debe llevar por un proceso para que logren hacer todo lo que ven en otros lugares.

Ten un programa de fuerza y acondicionamiento.

Tus atletas no son culturistas. Son niños que necesitan aumentar su fuerza corporal total. Dicho esto, una estrategia inteligente es construir un programa que use múltiples articulaciones. Esto les permite a tus atletas realizar un entrenamiento eficiente y a la vez una buena cantidad de trabajo.

Si tu programa consiste en tres entrenamientos de cuerpo completo cada semana probablemente estés adelante de muchos equipos.

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