Aunque no es tan emocionante como un entrenamiento o plan nutricional; la recuperación es una parte fundamental del desarrollo atlético. El sobre entrenamiento, la falta de sueño y el estrés excesivo pueden llevar a una recuperación deficiente. Esto puede conducir a un estancamiento en tu rendimiento y un mayor riesgo de lesiones. Pero, ¿Qué pasa si no te estás recuperando de manera correcta? Aquí es donde debes cambia la estrategia.

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Regular tus entrenamientos es una  gran herramienta. Previendo que tires a la basura tus progreso; esencialmente se trata de escuchar a tu cuerpo. Esforzarse cuando tienes un buen día y cuidarte cuando estás mal. Ahora, esto no es una excusa para perderte sesiones de entrenamiento o no esforzarte. Esta es una estrategia que te permitirá continuar entrenando y logrando ganancias constantes.

Aquí algunos consejos son un excelente lugar para comenzar a regularte.

Aligera la carga cuando sea necesario.

Los atletas, sobre todo los más disciplinados, acostumbran a seguir al pie de la letra el programa. Esto es excelente aunque ningún programa está tallado en piedra. Siempre hay espacio para modificaciones. ¿Qué sucede cuando solo dormiste 4 horas la noche anterior?

Ese día, 100 kilos se pueden sentir más pesados. Es posible que esto nos lleve a una mala técnica y a una lesión o sobre entrenamiento. Si aligeras un poco la carga, podrás mejorar la técnica y prevenir lesiones. Obtendrás un trabajo de calidad, solo estarás escuchando a tu cuerpo en el proceso.

Cuando sea necesario, exígete.

Saber regularte también significa agregar peso y esforzarte. Si te sientes fuerte y el peso se mueve rápido, agrega peso o haz una o dos repeticiones más. Así como la rutina de entrenamiento puede cambiar cuando no te sientes al 100, también se debe modificar cuando te queda corta.

De alguna forma compensarás los días malos. Una buena mentalidad es lo que, en mi experiencia, hace que los atletas completen su hoja de entrenamiento como se indica.

No le temas al día de descanso.

Quizás no dormiste bien en absoluto. Tal vez todo el cuerpo duele. Tal vez surgió algo y te perdiste tu entrenamiento. En lugar de sentirte culpable y castigarte, simplemente toma el día como un día de recuperación. Sal a caminar o pasa tiempo estirando. Disfruta una buena comida y acuéstate temprano.

Hacer hincapié en un entrenamiento perdido puede empeorar el problema. En realidad debes centrarte en todas las otras formas en que puede cuidar tu cuerpo de forma no habitual. No deberías tomar días de descanso extra de forma regular pero perder un entrenamiento no saboteará tu fuerza.

Concluyendo.

Cuando te sientas bien, exígete. Si el peso se siente ligero o está fácil, auméntalo. Los buenos días no deben darse por sentados, así que aprovéchalo.

Cuando te sientas agotado, cansado y golpeado, baja el peso o toma un día libre. Es mejor perfeccionar tu técnica que seguir el plan y terminar lastimándote a ti mismo. Finalmente, acepta el hecho de que la mayoría de los entrenamientos serán entre grandes y buenos.

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