Obviamente, la mejor manera de tratar con un árbitro durante la competencia es con respeto. Pero como entrenadores, prestamos mucha atención a los detalles de un juego. Por lo que puede ser frustrante cuando hay una mala decisión durante el juego. Los siguientes puntos beneficiarán a tu equipo sin importar lo que se marque.

Sé amable.

Puede parecer obvio, pero a menudo esta no es una estrategia inicial para la mayoría de los entrenadores. Una de las mayores dificultades durante cualquier juego es ser paciente a pesar de las decisiones. Simplemente ser amable con el árbitro funciona de manera excelente. En lugar de gritar y quejarte por lo que se marca, habla con el árbitro en un tono respetuoso y pide aclaraciones cuando corresponda.

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Así garantizas que el juego se lleve de forma justa.

Aparta las emociones.

Es difícil no reaccionar cuando se toma una decisión injusta.

Quejarse en la banca suele empeorar las cosas porque tus jugadores comenzarán a alterarse y todos se distraerán durante el juego. Mantente calmado, incluso frente a la adversidad para que puedas concentrarte en hacer tu trabajo como entrenador.

Reconoce lo bueno.

La mayoría de las veces los entrenadores solo se quejan de los árbitros. Los coaches que reconocen las buenas y las malas decisiones tienen más probabilidades de obtener un partido justo. Lo mejor es que no te etiqueten como el molesto o quejumbroso que nunca está satisfecho con lo que marca el árbitro.

Comportarte de manera agresiva insinúa que el árbitro está siendo injusto. Lo que puede verse como un ataque contra su persona.

Asegúrate de reconocer los acierto. Incluso cuando tus jugadores tengan la culpa. Esto te hace parecer más objetivo en tus argumentos al momento de hablar con el referee.

Sólo tu trabajo.

Al final del día, eres el entrenador y no el árbitro. Permite que el árbitro haga su trabajo lo mejor que pueda. Agregar energía negativa a un trabajo ya complicado puede ser frustrante para ellos. Piensa cómo se siente cuando la gente critica cómo haces tu trabajo.

Se consciente de cómo te perciben cuando atacas verbalmente a un árbitro. Debes dar un ejemplo positivo a tus atletas que prestan mucha atención a cómo respondes cuando las cosas no van bien contigo.

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