Es cierto que si no te esfuerzas todos los días hasta tu máximo, nunca sabrás cuáles son tus límites. Sin embargo puede existir una delgada línea entre llegar hasta el último de tus capacidades físicas y tener una lesión. Y esto es algo mucho más común de lo que pensamos. Algunas vez me rompí el menisco en una fase de preparación.

Las preguntas importantes son:

¿Cuándo debemos hacer más? y ¿Cuándo debemos detenernos?

No hay una respuesta sencilla a estas preguntas. Como mencioné anteriormente, un atleta sabe que si quiere mejorar, debe forzarse y salir de su zona de confort. Saber cuando continuar y cuando detenerse será la diferencia entre estar jugando a nuestro mejor nivel o ver el juego desde la banca.

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Aquí algunos tips que te pueden ayudar a tomar una decisión correcta cuando estés en esta situación.

Empieza definiendo tus límites.

Cada atleta y cada entrenador debe ser consciente de las limitaciones físicas. Dicho esto, el entrenamiento debe considerar la capacidad de cada individuo; por lo que los objetivos serán diferentes para cada uno. Es importante trabajar fuera de nuestra zona de confort, que nos cueste trabajo, pero siempre escuchando a nuestro cuerpo.

Si un atleta no es capaz de correr mas de 800 mts, no debería realizar entrenamientos donde debe recorrer un total de 5 km. Lo mismo en el aspecto de fuerza, si un atleta no tiene la capacidad de controlar su peso corporal, no debería intentar cosas más avanzadas.

Existen diferentes métodos para conocer las ‘marcas’ que cada atleta posee. Antes de iniciar a entrenar, asegúrate de saber cuál es tu linea de base. Esto no sólo evitará lesiones, también te ayudará a medir tu progreso.

Cambios incrementales.

Debemos ser cautelosos cuando queremos incrementar la carga o intensidad del trabajo. Si un día nos sentimos con mucha energía no necesariamente significa que debamos intentar cargar el doble de nuestro peso; por poner un ejemplo.

Los desgarres, tirones o esguinces se producen cuando sobre extendemos ciertas partes del cuerpo, y estas, no responden bien a este estimulo.

Saber cuando parar.

Todos hemos escuchado: ” Si no duele no sirve “. Sin embargo esto no siempre es acertado, sobre todo cuando estamos entrenando con una alta intensidad. El dolor es la manera en la cuál, nuestro cuerpo nos avisa que algo está mal.

Si estás haciendo ‘sprints’ y sientes dolor intenso en la rodilla seguro te detienes. No es que un atleta no debe de tener buena tolerancia al dolor, sino identifica cuando esa sensación rebasa lo normal. Si tienes una lesión y continuas, lo único que pasará es que la lesión empeorará.

Este blog no se trata de que no te esfuerces como atleta, sino que escuches a tu cuerpo. Es recomendable tener supervisión mientas realizas un entrenamiento.

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