Una de las mejores cosas que le puede pasar a un atleta competitivo es que sus padres tengan un equilibrio saludable. Que sepan cuando impulsarlo y cuando dejarlo tomar el volante y solucionar sus problemas. Un conversación breve y positiva puede aportar mucho a un joven atleta.

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Preguntas sencillas como ¿Cómo te fue en el entrenamiento? o ¿Lo disfrutas? son empoderadoras. La pregunta que más disfrute en mi época de atleta era “¿Qué quieres comer?”. A pesar de que uno puede apasionarse por el deporte, es bueno tener un equilibrio. Si uno tiene un mal juego, es bueno reflexionarlo pero convertirlo en el único tema de conversación es algo nocivo.

Desafortunadamente no todas las platicas se llevan por el mismo camino. He visto de muchos atletas jóvenes que dejan el deporte en cuanto se les presenta la oportunidad. El mensaje que normalmente se le envía es de una gran presión que termina rompiéndolos. No es que la presión sea mala, sólo que, como cualquier cosa en exceso es dañino. Si un jugador escucha por toda su vida que no puede hacer algo bien dejará de creer en él.

Entonces, ¿Qué pasa con esos viajes en auto a casa? ¿Realmente pueden hacer una diferencia?

Los padres con buenas intenciones fallan en no reconocer que el tiempo después de que un juego (o práctica) es crítico para su hijo.

Al terminar de entrenar, los niños están física y emocionalmente agotados; sin embargo, los padres pueden convertir un viaje en carro en un “momento de enseñanza” al comentar las decisiones del Coach o el rendimiento de su hijo (o la falta de él).

Algunas preguntas para el regreso a casa.

Aquí hay algunas preguntas que los padres pueden hacer, que fomentarán un diálogo saludable con sus hijos después de un juego (o práctica).

  • Hiciste tu mejor esfuerzo? Esta pregunta fomenta la ética de trabajo y la integridad.
  • ¿Fuiste una buena persona el día de hoy? Esta pregunta le recuerda al niño el espíritu deportivo y lo ayuda a reflexionar sobre su comportamiento.
  • ¿Qué aprendiste? Esta pregunta también provoca la autorreflexión y fomenta un mayor diálogo.
  • ¿Te divertiste o fue agradable? Dependiendo del nivel del niño, la redacción puede cambiar. Cuando se piensa en “diversión”, no es el tipo de diversión que uno experimentaría mientras se está en un parque de diversiones o feria, sino más bien lo que se disfruta al lograr un objetivo o ayudar a otros a lograr un objetivo común.

El secreto para el éxito.

Hay tres claves para tener que tus conversaciones sean exitosas.

  1. Deja que el niño dirija la conversación. Incluso al hacer las preguntas, deje que el niño dirija.
  2. No fuerces la conversación. Recuerda que acaba de terminar un juego o práctica y están física y emocionalmente agotados.
  3. Siempre hazles saber que lo amas y que estás orgullos@ sin importar el resultado.

El viaje de regreso no debe ser algo estresante para la familia. Debe ser un momento de apoyo y reflexión.

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